¿Qué hacer con todos los dibujos, manualidades y ‘tesoros’ del verano?
El verano deja huella: momentos en familia, juegos al aire libre, días sin prisas… y también una buena colección de dibujos, manualidades, palos, piedras, conchas y “obras de arte” que tu peque ha ido acumulando como si fuera un pequeño coleccionista del caos.
¿Y ahora qué hacemos con todo eso? Tranquilo, no eres el único que mira con cariño (y un poco de desesperación) esa pila de papelitos arrugados, muñecos de plastilina medio secos o piedras pintadas que llegaron del parque o la playa.
Aquí te dejamos ideas prácticas y creativas para conservar lo importante, fomentar el recuerdo y mantener el orden sin sentir que estás tirando su infancia a la basura (porque no lo estás haciendo, lo prometemos).
1. Monta una “pared de recuerdos de verano”
Puedes elegir una zona de casa (una pared del pasillo, la puerta del frigorífico, un corcho) y dejar que tu peque seleccione sus dibujos favoritos. Cambiarlos cada cierto tiempo también es una buena idea. ¡Así siente que su arte se valora y no acaba en un cajón!
2. Haz un “libro del verano” casero
Con folios, una carpeta, un álbum de fotos vacío o incluso una libreta, podéis montar un libro donde pegar dibujos, fotos, tickets de entradas, hojas, conchas… Un recuerdo precioso que podréis mirar cada año. Incluso pueden dibujar en él “lo que más les gustó del verano”.
3. Crea una caja del tesoro
Si hay conchas, piedras, piñas o pequeños objetos, podéis guardar una parte en una caja decorada por el peque. Así mantienes lo especial sin que se convierta en una invasión.
4. Digitaliza sin remordimientos
Haz fotos a los dibujos, construcciones o manualidades más voluminosas. Puedes hacer un álbum digital cada año o imprimir algunas como postales. Es una forma de conservarlas sin necesidad de acumular físicamente todo.
5. Y sí, también se puede tirar… con cariño
No todo lo que crean hay que guardarlo. Puedes hablar con tu peque y dejar que él mismo decida qué se queda y qué no. Es una forma estupenda de enseñar a valorar, seleccionar y también dejar espacio para lo nuevo.
Al final, lo importante no es guardar todo, sino honrar el proceso creativo y los recuerdos vividos juntos. Hacer limpieza con ellos, conservar algunas cosas y despedirse de otras también forma parte de crecer.
¿Y tú? ¿Tienes alguna “obra maestra” de tu hijo enmarcada en casa? Si es así, ¡compártela con nosotros en redes y enséñanos cómo vivís el arte infantil en casa!
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